Ningún fin político, sólo buscamos la seguridad de las comunidades
Entrevista con dirigentes mixtecos y tlapanecos
Maribel Gutiérrez / El Carmen, San Luís Acatlán
El Sur Nº 698
Del 15 al 21 de septiembre de 1997
Pág. 3 y 4
Con una lucha de más de dos años por su reconocimiento, los policías comunitarios de San Luís Acatlán y Malinaltepec se enfrentan ahora a una estructura y una legislación que para las comunidades indígenas no garantiza la justicia.
La seguridad de las comunidades es un problema práctico, necesitan resolverlo, y por eso, a estas alturas, como policías comunitarios, no quieren inscribir su movimiento com parte de la lucha de las organizaciones indígenas por la autonomía, y por las reformas a la Constitución y a las leyes derivadas de los acuerdos d EZLN con el gobierno.
Surgieron por una demanda de seguridad de los pueblos y las organizaciones sociales de la región. Pero ahora tienen su propia estructura, su propio movimiento, al margen de la política.
“Buscamos no pelear con ninguna de las instancias. La policía comunitaria, si le entra a la política va a estar mal, porque tiene las armas”, explica Bruno Plácido, de la comunidad mixteca de Buenavista.
Policías de los pueblos que responden a los pueblos
En entrevista, el presidente del Comité Ejecutivo de las policías comunitarias, Gelasio Barrera Quintero, de 53 años, campesino, cafetalero, de la comunidad tlapaneca de Camalotillo, municipio de San Luis Acatlán, tlapaneco, explica las ventajas que tienen.
“Las policías comunitarias conocemos todos los ejidos de cada pueblo, y sabemos donde hay veredas donde camina la gente maleante. Esa es la ventaja de la policía comunitaria, porque las policías motorizada y judiciales se van por toda la carretera, llevan su camioneta, inclusive los asaltantes cuando oyen el pujido del carro se hacen a un lado, y nomás no los pueden agarrar. En cambio, nosotros, los policías comunitarios de cada pueblo no caminamos en carro, vamos a pie, y no nada más vamos por los caminos, atravesamos por veredas.
“Nosotros fuimos nombramos en asamblea de cada pueblo. Por lo tanto nosotros estamos nombrados por el pueblo, quiere decir que el pueblo nos manda a nosotros. Nosotros estamos dando un servicio a los pueblos, a todos los ciudadanos, las señoras, los dueños de camionetas, comerciantes, y a los maestros, les estamos dando seguridad. Como el caso de Miahuichán fue asaltada una maestra y por esa razón en ese pueblo se cerró la escuela y ya no quisieron dar clases los maestros, el año pasado. Con la policía comunitaria se controló ese camino de Miahuichán.
–A ustedes los elije el pueblo en asamblea, ¿pero quién los sostiene?
–El pueblo mismo.
–¿Quién les da recursos?
–No, nadie, nosotros no ganamos, no tenemos ningún sueldo. Estamos dando un servicio gratuito a nuestro pueblo.
–¿Y su arma?
–Esa sí fue donada por el gobernador. Donó apenas 20 armas, pero él se comprometió a dar 66 armas M-1 a 22 comunidades. Pero dio escopetas calibre 12 chaquetera, las entregó el 13 de julio.
“Antes teníamos armas particulares de cada quien, cada quien registró su arma, a nombre del pueblo, ante el batallón del Ejército de Cruz Grande, y el presidente municipal nos dio una credencial.
–Si no le pagan, corre riesgos, y pone su dinero, ¿qué lo motiva a ser policía comunitario?, –se le pregunta a don Gelasio.
–Lo que nos motiva es que vemos la necesidad por las maldades que hemos visto. El pueblo nos pidió prestar este servicio.
El gobierno piensa que en cualquier rato nos podemos rebelar
–En 1995 hicieron ustedes varias manifestaciones porque el gobierno no quería darles reconocimiento como policías comunitarias, y los desarmaban la policías motorizada y judicial y el Ejército ¿Cómo son sus relaciones ahora con el gobierno federal y estatal?
Bruno Plácido contesta:
–Lo que pasa es que sentimos que sí tenemos relaciones no muy buenas, porque ellos son los que desconfían de nosotros. Porque ellos piensan que uno en cualquier rato puede rebelarse en contra de ellos. O piensan que nosotros podemos ser un grupo armado, como el EPR, para rebelarnos en contra del sistema.
“Pero, sí, por ejemplo, el 48 Batallón del Ejército nos ha estado capacitando, el gobierno aunque sea retrocediendo nos está apoyando, no mucho, pero al menos con que no nos desarme cada rato es ya un apoyo importante. El ayuntamiento también nos está apoyando. El único problema que tenemos es con la agencia del Ministerio Público, en la forma de agarrar al delincuente y ellos son los que nos estorban a nosotros ahorita”.
–En la asamblea se habló de actuar frente a la delincuencia con base en la costumbre de los pueblos. Pero a veces la costumbre de los pueblos es distinta a las leyes del país ¿cuál es la propuesta?
–Yo creo que la mentalidad de las policías comunitarias, como somos indígenas y estamos propuestos por las comunidades, es que van a ser regidas conformae a la comunidad, y aquí nuestra máxima fuerza es la asamblea general de un pueblo, lo que decida la mayoría eso se va a hacer, no lo que diga la ley escrita por su conveniencia de ellos, porque ellos juegan con intereses y aquí no se juega ningún interés sobre algo, aquí no se maneja por ejemplo dinero. Aquí, las comunidades nada más estarían haciendo su propia justicia.
–¿El gobierno reconoce a las policías comunitarias y las tiene como parte de la policía del estado?, –responde Juan Orta, de la Unión de Ejidos y Comunidades Luz de La Montaña.
–No, en el gobierno del estado todavía está en discusión. No encaja dentro de la ley para ellos que exista la figura de policía comunitaria. No encaja porque entonces necesitaría incorporarse al sistema de seguridad precisamente con todas sus normas, y tendría que dejar de ser policía comunitaria y que fueran guardias rurales, en tanto que son voluntarios que están cubriendo un servicio social, pero los compañeros dicen que no son eso.
“Ahora, si quieren ser policías comunitarios entonces tienen que cumplir con todos los requisitos que piden para ingresar a la Policía del Estado (Motorizada): carta de no antecedentes penales, servicio militar cumplido, examen antidoping, y eso representa mucho problema”.
“Con el 48 batallón, la relación es de ir a informarles, abrirse de capa, decir qué es la policía comunitaria, y que no hay otra cosa detrás. A veces los jefes militares que han venido, han dicho que en la policía comunitaria hay oculta una guerrilla, y que pasan con distintas armas a La Montaña. Pero les hemos dado información, y los hemos invitado a nuestras asambleas, para que conozcan qué somos y lo que hacemos, y que vean que no hay ninguna guerrilla, y que no tenemos nada contra el Ejército.
“La relación con los ayuntamientos es de apoyo, con Malina y San Luis Acatlán, hay una relación más estrecha. Pero no dependemos del gobierno del estado ni de los ayuntamientos”.
Apoyo de los principales Xa'boo Ni'ki (tlapaneco) y Tata Che (mixteco)
–¿Este planteamiento de las policías comunitarias tiene qué ver con la autonomía de los pueblos indígenas?, –se le pregunta a Juan Orta.
–Hablar de autonomía yo no podría. Pero sí de la corresponsabilidad.
Bruno Plácido afirma que tiene que ver con las costumbres indígenas, y explica:
“Tuvimos dos pláticas con los principales. Una para decidir las consecuencias que podía tener la policía, si podía tener problemas con un pueblo muy conflictivo, y que también podíamos ser afectados como policías poque podía morir alguien. Pero los principales ya estaban concientes de que a lo que pasara ellos iban a sostener su posición de apoyar más a la policía que a la parte negativa. Pero no pasó nada, aunque sí hubo amenazas. Y sí tuvimos el apoyo de los principales”.
Los principales, Xa'boo Ni'ki para los tlapanecos, y Tata Che para los mixtecos, son los abuelos, es la gente que guarda el conocimiento que viene de atrás, las prácticas culturales y todas las costumbres,
Bruno dice que “los principales dijeron que las policías comunitarias sí responden a la costumbre indígena, y que si había algún agravio ellos tenían que responder todos para castigar al delincuente”.
Ejerciendo la autonomía
–Cuando se crearon los primeros grupos de policías comunitarias se hablaba de autonomía ¿siguen manejando este concepto?.
Contesta Bruno Plácido, campesino mixteco:
“Yo creo que la autonomía se está haciendo, queramos o no, esto se está haciendo. Esto de la policía es autonomía, y si tú quieres en Buenavista se ha practicado eso. Es la única solución en los tiempos que vienen, así como están las cosas, tienen que regresar los tiempos de las autonomías de los pueblos, hacer su propia costumbre, porque nosotros vivimos dentro de la ignorancia, venimos con un agente del Ministerio Público, nos piden mucha documentación, cosa que nosotros desconocemos, aunque vengan abogados a asesorarnos, no vamos a abocarnos a eso, porque no somos de esa cultura, somos de otra cultura.
“Yo entiendo autonomía como el respeto a nuestra cultura, algo que se va desarrollando poco a poco. Esta asamblea es la autonomía, porque aquí no viene ninguna representación legal del gobierno para que esté presente; es autonomía de los pueblos, que ellos mismos deciden sus reuniones. Creo que esto es parte de la autonomía”.
La autonomía es un camino amplio, por ejemplo, hay otras organizaciones que andan promoviendo la autonomía, pero nosotros ya lo estamos haciendo en práctica. No le estamos diciendo al gobierno que nos la dé, sino que ya la estamos haciendo nosotros”.